La manta térmica: tu mejor aliado en la emergencia

En un accidente, o simplemente en una situación difícil de trekking, senderismo o escalada, una manta térmica puede hacer la diferencia entre vivir o morir. Por desgracia, es uno de los artículos más olvidados del botiquín de emergencia, principalmente porque muchas personas no conocen su enorme utilidad.

Una manta de térmica es por lo general muy barata y su peso es extremadamente ligero (70gr), además de muy fácil de ubicar entre nuestro equipo, pues casi siempre viene plegada en una bolsa de 10×5 cm.

Eso sí, aunque hay algunas reutilizables, la mayoría son de un solo uso, pues volver a doblarla es muy difícil y se hacen frágiles al utilizarlas. Hoy te traemos una explicación detallada sobre cómo funciona la manta térmica y qué pasos debes seguir para utilizarla correctamente en diferentes escenarios de emergencia. ¡Vamos a ello!

Origen y funcionamiento de la manta térmica

manta termica

Las mantas isotérmicas, comúnmente llamadas mantas térmicas o Sirius en España, usualmente están fabricadas de un material especial llamado poliamida. Este material fue desarrollado en 1935 en los laboratorios Du Pont, y luego fue utilizada por la NASA en la construcción de naves espaciales, extendiéndose luego su uso en diferentes áreas de aplicación.

La poliamida es un plástico aluminizado muy fino, que confiere a las mantas térmicas una capacidad refractante que permite retener el calor corporal hasta en un 85% cuando la cara plateada se haya cubriendo el cuerpo.

La otra cara suele ser de color dorado y en vez de reflejar el calor, lo absorbe. Además, la poliamida también tiene unas propiedades mecánicas que hacen a la manta térmica impermeable, resistente al viento y a las temperaturas extremas.

No es de extrañar que sea un artículo indispensable en una situación de emergencia para controlar la temperatura corporal. A continuación, te explicamos cómo utilizarla para prevenir la hipotermia, los golpes de calor y otros posibles usos adicionales.

Prevenir la hipotermia con la manta térmica

Si la temperatura corporal baja de 35 °C, es posible sufrir una hipotermia. Remediar la hipotermia en una situación de excursión o en un accidente es prácticamente imposible sin asistencia médica completa.

Evitar llegar a la hipotermia es el objetivo principal. Si tú o alguien de tu equipo tiene un accidente y la temperatura corporal comienza a descender hay que prevenir la hipotermia. Cubre el cuerpo con una manta térmica mientras buscas ayuda o llega la asistencia médica, incluso aunque no haya un frío extremo. Veamos los aspectos que hay que tener en cuenta en estas circunstancias.

Aislar del frio

manta termica de noche

La manta térmica no protege del frio, solo ayuda a evitar que la persona pierda el calor que genera. El paciente debe ser abrigado lo mejor posible. Además, es conveniente evitar el contacto directo con el suelo para evitar más perdida.

Para lograrlo, utiliza mantas, cuerdas, tablas, abrigos o lo que puedas, de manera que sea posible recostarse o sentarse de la manera cómoda. Considera también que el paciente debe estar en un lugar resguardado del viento, la lluvia, pero en lo posible que sea luminoso.

Cubrir con la manta térmica: la cara plateada hacia adentro.

Como hemos señalado anteriormente, el lado dorado absorbe el calor, mientras que el plateado refleja el calor corporal, evitando pérdidas. Es fundamental cuidar que el lado plateado quede hacia dentro. De colocarla al revés tendríamos un efecto contrario al deseado.

Además, es necesario que la manta este bien ceñida al cuerpo, de ser necesario asegurada con cinta adhesiva o con cuerda. Así se evita que haya entradas de aire o que el viento levante la manta térmica.

La cara debe quedar descubierta para permitir respirar perfectamente, pero debe quedar en lo posible protegida con gorros o mantas, sobre todo las orejas. Debemos asegurarnos que las piernas y los pies quedan bien cubiertos.

Una fuente de calor puede ayudar

Si el paciente puede mantenerse sentado y atento, es posible colocar una vela encendida en el interior de la manta, tomando todas las precauciones necesarias como dejar una abertura, pero que no esté orientada al viento.

Igualmente, es conveniente que el paciente se ubique cerca de alguna fuente de calor, como una fogata, un radiador o un auto con calefacción, siempre tomando las debidas precauciones, sobre todo si habrá de quedarse solo mientras llega la ayuda.

Agua, luz y comida para el paciente

Si se trata de un compañero en problemas y debes dejarlo solo para conseguir ayuda, es importante que le dejes agua para mantenerse hidratado en tu ausencia e incluso comida. También será necesario dejarle una linterna para que pueda indicar su posición cuando llegue la asistencia, sobre todo si llega de noche.

Cualquier previsión puede ser de utilidad. Es conveniente que el paciente esté al tanto del plan a seguir. Pensar bien la situación puede marcar una enorme diferencia. Aunque muchas veces nos veamos movidos a actuar con rapidez, es necesario mantener la calma ante todo.

Controlar un golpe de calor con la manta térmica

hombre con refugio de manta termica

Otro posible escenario en que una manta térmica puede ser muy útil es un ambiente de fuerte calor o en que alguna persona tiene un golpe de calor, fiebre, deshidratación o insolación. En este caso el uso de la manta es el inverso: con el lado plateado hacia afuera es posible reflejar el calor y mantener fresco al paciente.

Es importante que circule el aire por entre la manta y el cuerpo, de tal manera que permita la evaporación de la transpiración. Lo ideal es que cubra el cuerpo sin estar en contacto directo o colocar la manta a modo de tienda con el paciente debajo.

A veces es necesario improvisar un refugio con la manta. Puedes utilizar para ello piedras y palos, de manera que la cara plateada quede de cara al sol y la abertura de cara al viento. Bajar la temperatura es importante, pero muchas veces también es necesario buscar ayuda. En este caso aplican las mismas consideraciones anteriores en cuanto a agua, comida y luz.

Además, considera que si debes dejar solo a tu compañero, en algunas regiones áridas la temperatura puede bajar mucho y de forma abrupta durante la noche, lo cual puede ser igual de peligroso. Por ello puede ser conveniente dejarle suficiente abrigo o incluso otra manta térmica a mano para protegerse durante la noche, sobre todo si su movilidad o fuerza es limitada.

Otros usos de la manta térmica

Y por si fuera poco estas importantísimas utilidades de la manta térmica, esta formidable compañera nos puede servir para unas cuantas cosas más. Su característica reflectante es muy efectiva para señalar tu localización, ya sea para ser detectado por un vehículo aéreo, terrestre o acuático.

Incluso durante la noche, puede facilitar un rescate si un foco de luz da sobre la manta. Por supuesto es conveniente combinar esto con otros medios de señalización. También se puede utilizar para refractar la luz de una hoguera o una linterna para iluminar mejor un espacio, o potenciar su efecto como señalización.

Por otro lado, aunque no es lo más recomendable si dispones del equipo apropiado, su gran resistencia e impermeabilidad permite utilizarla como refugio improvisado o para cubrir una abertura para protegerse del viento, de la lluvia o del sol.

Esta misma característica puede ser útil para resguardar recursos valiosos o delicados de la intemperie o para utilizar a modo de poncho impermeable, lo cual puede igualmente ayudar a prevenir una hipotermia o un resfriado.

Otro uso interesante, cuando no se dispone de otros materiales, es para obtener agua, ya sea utilizándola como recolector de agua de lluvia o para obtenerla por evaporación. ¡La imaginación y la necesidad pueden darte muchas otras formas de utilizarla!

Algunos consejos finales

  • Conviene tener más de una manta térmica. Si haces una excursión en grupo, lo mejor es una para cada persona. Si vas solo, conviene que lleves dos.
  • Asegúrate de tener cinta adhesiva para utilizar la manta en diferentes situaciones, esto puede ahorrarte mucho tiempo y problemas.
  • La manta debes ser fácilmente accesible en tu botiquín de emergencia cuidando que este bien doblada.
  • Aparte de la manta térmica, la poliamida se utiliza también en la fabricación de sacos de dormir y otros equipos. Considera adquirir uno de estos si te aventuras en un territorio de mucho frio. Así evitaras tener que usar la manta de forma innecesaria.
  • Verifica que la manta térmica está en perfectas condiciones antes de una excursión ya que es posible que caduque con el tiempo. ¡Si esta frágil o desgastada no te será útil!
  • Recuerda que el uso principal de la manta térmica es para emergencias. Si puedes evitar usarla, es mejor reservarla para estas situaciones.

¡Ahora ya sabes la gran aliada que es una manta térmica! Su tamaño compacto, mínimo peso y bajo costo hacen que no haya excusas para no tenerla siempre a mano cuando sales de excursión o incluso para tener una siempre en tu vehículo.

Eso sí, recuerda que una manta térmica no es mágica ni milagrosa, la preparación y los conocimientos de supervivencia para aprovechar tu equipo y las condiciones de tu entorno siempre serán lo esencial.

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